Después de haber estudiado una ingeniería, esto es lo que recomiendo comprar (2019)

La rentrée está a la vuelta de la esquina y con ella, muchos tomarán la decisión de comprar un equipo para acompañarles en sus estudios. Ya hemos repasado qué portátil elegir en función de la carrera estudiada, pero el mercado ofrece alternativas para la educación como tabletas y Chromebooks que también podrían servirnos.

Si te has decantado por una carrera técnica, ya habrás esbozado en tu mente que además de autonomía y ligereza, requerirás un equipo para ejecutar con solvencia el software específico que empleéis en clase. Pero es difícil ajustar las necesidades sin haber estado allí. Por este motivo, hemos consultado a varias personas que ya han pasado por ello para que nos cuenten sus experiencias.

Qué portátil comprar para estudiar: guía de compra fácil para elegir ordenador por carreras y presupuesto

Charlamos con cinco personas que han terminado la carrera hace menos de dos años, o están a punto de hacerlo. Antes de entrar en materia, las presentaciones:

  • Sicilia González Gil de Gómez, graduada en ingeniería mecánica este verano en la Universidad Pública de Navarra.

  • Juan Morales Galera, graduado en verano de 2017 en ingeniería en tecnologías industriales con especialidad en mecánica en la Universidad de Sevilla.

  • Yassine Ouazzani es graduado en la Universidad de Granada en ingeniería civil el año pasado, actualmente cursando el máster de ingeniería de Caminos, Canales y puertos en la Universidad Politécnica de Madrid.

  • Álvaro Zornoza Uña, graduado en verano de 2017 en ingeniería electrónica industrial y automática por la Universidad Politécnica de Madrid.

  • A Joaquín Jiménez Rubia le faltan tres asignaturas para concluir el grado de ingeniería eléctrica en la Universidad de Huelva.

¿Qué dispositivo elegir y por qué?

Portátil, ordenador de sobremesa, convertible, tablet… el mercado nos ofrece alternativas variadas para acompañarnos en nuestros estudios, pero al final, un ordenador es imprescindible. Y es que además de las consabidas búsquedas, trabajos, simuladores y gráficas, nos permite afrontar asignaturas basadas en manipular software. Ahora bien, ¿un ordenador de sobremesa, un portátil o un convertible?

Hacia la búsqueda del equilibrio entre potencia, autonomía y ligereza

Las ventajas del formato de sobremesa son la posibilidad de fabricarlos “a la carta”, a la medida de nuestras necesidades, actualizarlos es más sencillo y trabajar horas y horas frente a ellos es más cómodo. Además, para una misma configuración, generalmente son más asequibles que los formatos portátiles.

No obstante, habrá situaciones en las que llevar el equipo con nosotros sea indispensable: si estudiamos en la biblioteca, si estudiamos fuera o simplemente si en nuestra facultad no hay demasiados equipos para realizar trabajos y prácticas.

En este sentido, la potencia a nivel de hardware siempre es bienvenida, pero agradeceremos enormemente modelos que destaquen por su ligereza y autonomía. Los enchufes son un bien escaso en algunas salas de estudio y hacer viajes con un equipo pesado a nuestra espalda no es lo más cómodo.

Eso sí, la ligereza suele jugar en contra del tamaño de la pantalla. Y es que en general, los formatos más compactos suelen incluir paneles incómodos en caso de pasar horas y horas frente a ellos.

Ordenadores

Preguntamos a nuestros entrevistados por esta cuestión: ¿qué equipo han usado para sus estudios y por qué lo eligieron?

  • Sicilia González Gil de Gómez: “Para mí era más útil un portátil por comodidad. Antaño, si querías un ordenador potente, tenía que ser de sobremesa. Pero esto ya no es así y puedes tener un portátil perfectamente funcional para programas de diseño. El tema de que sea portátil es porque lo vas a poder llevar a clase, a la biblioteca, a los trabajos en grupo… Y para mí eso es un factor muy importante. Y si, como en mi caso, no eres de la ciudad donde está tu Universidad sino que eres de fuera y vas a estar viajando, ni lo pienses, portátil.

  • Juan Morales Galera: “El 99% del tiempo lo pasaba en la escuela estudiando, en clases o haciendo proyectos…o sea que el portátil era la única opción. La tablet me la planteaba pero solo para anotaciones en clase o para seguirla a base de PDFs. Pero después sí se quedaría corta en cuanto a potencia para el día a día. Quería algo potente pero barato y encontré el HP ENVY 15-j108la, que estaba de exposición en un escaparate y bajaron el precio bastante. Era un i7 4° generación, con 8GB de RAM y una tarjeta gráfica decente para aquel entonces. Eso sí, ya al comprarlo tenia intenciones de ponerle un ssd.”

  • Yassine Ouazzani: “Al empezar el grado me compré un Macbook Pro de 13 pulgadas. Tiene 8 GB de memoria RAM, un procesador Intel Core i7 y una tarjeta gráfica Intel HD Graphics. En los primeros años de mi carrera no se usan muchos programas y menos de modelado 3D — más orientados al ámbito de la arquitectura —. Por ello opté por un macbook en vez de un pc — estos últimos suelen tener mejores tarjetas gráficas — . Elegí en su momento este ordenador por su calidad y durabilidad. Antes tuve un Sony Vaio que me salió regular, así que necesitaba un portátil que no me diera problemas. Muchos ordenadores portátiles tienen como problema el deber de cambiarles componentes muy a menudo lo que no pasa con los Macs si uno tiene cuidado. El principal problema que he tenido ha sido el tener que comprar cables y baterías cada 2 años. Por lo demás pienso que fue una buena decisión. “

  • Álvaro Zornoza Uña: “Desde el principio tuve claro que un buen portátil sería imprescindible durante mis estudios de ingeniería. Tenía un Asus Zenbook Ux330ua — 13.3” muy ligerito —, me lo robaron y me compré un Acer Swift SF314-52G (699 euros) — 14 pulgadas, gráfica dedicada y más pesado —. La triple clave en mi opinion es suficiente RAM, SSD obligatorio y la gama de procesadores de intel la U, de bajo consumo energético. En ocasiones también me fue útil una tablet, especialmente para preparar exámenes y consultar documentos que los profesores colgaban en el campus virtual. Además una table parece que distrae menos que un ordenador, pero para gustos los colores.”

  • Joaquín Jiménez Rubia: “Sin lugar a dudas, un portátil. Utilizo un Lenovo Ideapad 520 con un i5-8250U ,12 GB de RAM y un SSD de 256 GB. Elegí este porque calidad-precio fue el que mejor vi a la hora de comprarlo ya que yo necesitaba ya una maquina más potente para ciertos programas de cálculo. Para mi carrera hace falta un portátil con bastante RAM y sí o sí un SSD. Antes tenía un Sony Vaio de gama baja con un i3-4510 con 6 GB de RAM y disco duro mecánico. Era un portátil que iba bien aunque tampoco podías exigirle mucho, para hacer planos y demás perfecto pero en el momento que tenia que hacer un modelo digital del terreno (equivale a la capacidad de un renderizado), ya con eso teníamos que ir a echarnos un café y dejarlo trabajar.”

¿Y el sistema operativo?

Windows Linux

Aquí es donde las tabletas con sistemas operativos que no sean de escritorio se quedan atrás. Para aquellos que no quieren complicarse, Windows es el sistema operativo por defecto de la mayor parte del software usado en carreras técnicas.

No obstante, gracias al poderío del hardware y las máquinas virtuales, es posible emular cualquier sistema operativo. Otra opción es recurrir a las particiones, como era mi caso durante mi primera época de estudiante, cuando recurría a Linux para mi día a día y dejaba Windows para el software específico. ¿Qué sistema operativo eligieron ellos y por qué esa decisión?

  • Sicilia González Gil de Gómez: “Windows es el sistema típico y más extendido. En mi experiencia con programas habituales de la carrera, nunca he tenido problemas con este sistema.”

  • Juan Morales Galera: “Cada vez que lo digo se echan las manos a la cabeza pero era Windows 8.1. Es el único sistema operativo que no me ha dado problemas cuando he tenido que recurrir a software más antiguo. Tuve Windows 10 durante algún tiempo, pero era una pelea continua en instalaciones.”

  • Yassine Ouazzani: “Utilizo OS X en su versión Yosemite aunque en general, la mayoría de los programas que he tenido que utilizar, solo existen en Windows. Para solucionar este problema uso una máquina virtual en el MacBook. OS X es un sistema operativo bastante bueno y seguro, el único inconveniente que tiene es su falta de compatibilidad con muchos programas. “

  • Álvaro Zornoza Uña: “Para el día a día, Windows. Al final es la solución más extendida. Aunque si me parece importante iniciarse pronto en Ubuntu u otro sistema operativo UNIX y aprender la importancia del software libre, especialmente si te vas a enfocar tu carrera a la programación.”

  • Joaquín Jiménez Rubia: “El sistema que utilizo es Windows porque la mayoría de los programas de ingeniería lo hacen para este sistema operativo. Por ejemplo, tu quieres calcular una línea eléctrica y hay fabricantes que te proporcionan software de cálculo gratis para este tipo de instalaciones y lo hacen en Windows, ellos te promocionan su producto y a ti te facilitan los cálculos con dicho programa. “

La cuestión del software

Matlab

Tras elegir un equipo y un sistema operativo, nos adentramos en terrenos pantanosos. Y es que cada carrera es un mundo, e incluso dentro de las ingenierías hay grandes diferencias. Una buena forma de conocer qué software vas a usar es acudir a la documentación que suministra tu universidad en el plan de estudios de tu carrera.

Durante mi carrera de ingeniería química me las tuve que ver con MATLAB en las asignaturas de matemáticas, AutoCAD y SolidWorks para dibujo, para fluidodinámica simulábamos con HEC-RAS y usábamos EES para resolver ecuaciones.

Una suite de ofimática se torna fundamental para redactar informes y tablas. Dos opciones diferentes para trabajar de forma individual o en grupo son el pack de Microsoft Office o hacerlo online con la suite de Google.

Es importante tener en cuenta que existen licencias gratuitas o con descuentos para estudiantes y que muchas universidades disponen de acuerdos con las empresas desarrolladoras para distribuir versiones específicas para los estudiantes de dicha universidad. En este sentido, mejor asegurarse acudiendo a la web de tu universidad, preguntando al profesorado o incluso desde la web del software. Un buen ejemplo de ello es Microsoft Office 365, gratis para alumnos y profesores.

Una vez aclarado esto, toca preguntar a nuestros entrevistados qué software usaron durante la carrera y cómo lo consiguieron.

  • Sicilia González Gil de Gómez: “Aunque cuando empiezas la Universidad piensas que para ti los programas Microsoft Office no tienen misterio, te darás cuenta de lo equivocado que estás. Microsoft Word es una herramienta con muchas posibilidades y el entregar un trabajo bien construido — cuando digo bien construido me refiero con su encabezado, su pie de pagina, su índice referenciado tanto de títulos como de gráficas como de imágenes, su portada, su sangrado, sus saltos de página — no es tan fácil al principio como parece. Excel es otro programa al que antes de entrar a la Universidad no se le da la importancia que tiene. Aprender a controlarlo te abre todo un mundo a la hora de resolver problemas con tablas de datos o variables de muchas asignaturas. También por lo general, la Universidad pone a disposición de los alumnos licencias de estudiantes que suelen caducar en un año. A estas hay que sacarles todo el jugo. Programas como AutoCAD, SolidWorks, Solidedge, Catia… Luego siempre hay tiempo de comprar o conseguir una licencia o incluso renovar la de estudiante”

Si tienes una licencia, empápate de todo, no lo uses solo para los trabajos, “juega” Con ellos. Controlar este tipo de programas abre muchas puertas más adelante.” Sicilia González Gil de Gómez

  • Juan Morales Galera:”El pack de Microsoft Office de estudiantes lo he estado utilizando durante toda la carrera sin problemas. MATLAB el que más he utilizado, también Catia y Ansys. Y luego, en el día a día, el Adobe Acrobat Pro es indispensable para mí y que todo el material era PDFs. No recuerdo a ningún profesor decirnos que había versiones de estudiantes del programa que se utilizaba en su asignatura, así que en muchos casos teníamos que buscarnos la vida.”

  • Yassine Ouazzani:”Como estudiante suelo utilizar freewares y licencias de estudiante o versiones de prueba. A lo largo del grado se usan muchos programas y sería demasiado costoso para un estudiante pagar por todos ellos. Algunos como el pack Office o AutoCAD, existen versiones de estudiantes gratis. En algunas materias de ingeniería civil en las que es necesario el trazado de obras lineales como carreteras y de mapas topográficos he usado AutoCAD : Civil 3D, que es una versión más específica. Después, en los primeros cursos del grado se dan asignaturas básicas de matemáticas en las que se usan unos softwares como Mathematica o MATLAB que sirven para realizar todo tipo de cálculos, representar funciones o programar. Aunque para la programación están los lenguajes C++ o Python, en mi caso he usado Python en una asignatura de Análisis de estructuras, ya que facilita bastante el cálculo de un sistema que puede tener muchas ecuaciones y tomar demasiado tiempo para resolver. En el área de la Información cartográfica y planificación territorial he usado sobre todo programas de SIG (Sistemas de Información Geográfica) como por ejemplo ArcGiS. Estos software sirven para realizar mapas y zonificar. Para el cálculo de luminarias he usado Dialux y para el cálculo de presupuestos y mediciones he usado un programa llamado Presto. No obstante, la mayoría de los estudiantes aprenden realmente a usar programas al realizar su TFG o TFM. “

  • Álvaro Zornoza Uña: “Desde la UPM siempre he tenido licencia de estudiante de MATLAB y de AutoCAD que aun mantengo. Creo que también ofrecen algún paquete de Office y demás pero no le he prestado mucha atención. En el caso de la UPM, googleando creo que pueden encontrar la lista actual de software. En esta pregunta me gustaría destacar acceso a revistas (IEEE, Elsevier). Algunas universidades españolas tienen acceso pero ni UPC ni UPM tienen. En el extranjero (he estado dos veces de Erasmus) es más habitual el tener acceso a dichos recursos. No es importante en los dos primeros años pero para TFG, TFM y trabajos que requieran leer papers sin gastarte 50 euros en cada uno es imprescindible.”

  • Joaquín Jiménez Rubia: “Yo utilizo las licencias que me proporciono la universidad, tanto la de Office 365, MatLab, y AutoCAD proporciona una licencia de estudiante de tres años gratuita. Los demás programas los proporcionan gratuitamente los fabricantes, es una ventaja para ellos y para nosotros, ya que ellos saben que luego en la calle vamos a trabajar con sus programas porque son los que conocemos, además te dan soporte sin ningún problema. Es más, yo estoy trabajando en un despacho de ingenieros y llamé al fabricante para resolver un problema que me surgió y son ellos los primeros en enseñarte los trucos.”

Qué dispositivos son indispensables en su día a día estudiantil

Calculator Close Up Fountain Pen 159722

En mi época de estudiante hubo dos accesorios que nunca faltaron en mi mochila: un buen surtido de USBs y una calculadora.

Mi primera memoria USB fue de solo 256MB, comprada hace 15 años en El Corte Inglés. Desde entonces he ido atesorando USBs, algunos regalados y otros comprados. Aunque hay diseños muy atractivos y cómodos para la movilidad, si vamos a comprar una es interesante que además de contar con puertos USB 3.0 para una transferencia de datos más rápida, disponga también de varios puertos. Y es que la presencia del USB-C va creciendo en dispositivos.

Con la llegada de la nube con servicios como Dropbox, Drive o One, en alguna ocasión recurrí a ellos, pero lo justo: no quería arriesgarme a no poder acceder a la información por no disponer de internet.

Las ocho memorias USB 3.0 con mayor velocidad de transferencia de datos

Mi calculadora del instituto me ha acompañado desde mi adolescencia hasta ahora, y todavía recurro a ella para ciertos cálculos por la comodidad y familiaridad que me ofrece. Sin embargo, para acometer operaciones más complejas — maldita elasticidad y resistencia de materiales — me hice con una calculadora gráfica Texas TI-89 (192,09 euros), un modelo similar a la clásica y popular HP50G (299 euros) en cuanto a características, pero notablemente más asequible. Desgraciadamente, había exámenes a los que no pude llevarla al no estar permitida.

Hemos preguntado a nuestros entrevistados por sus accesorios imprescindibles en su día a día en su carrera:

  • Sicilia González Gil de Gómez: “Una calculadora científica no puede faltar nunca. Compré la Casio fx-991ES (28,57 euros) al empezar la universidad y me ha servido para todo. Hay modelos nuevos que tienen alguna función más pero hay que recordar que no se puede ir a los exámenes con calculadoras que hagan gráficas de las funciones. Estas son más sofisticadas y pocos estudiantes las llevan pero en la mayoría de los exámenes te la requisarán si la ven. En mi carrera por supuesto reglas, escuadra, compás y escalímetro… Lo siguiente sería un disco duro externo, me compré uno de 1TB y me ha servido para toda la carrera. Lo de tener USBs para llevar tus archivos de un lado a otro esta bien pero hay trabajos y proyectos para los que es necesario tener un orden y una capacidad para acumular información mayor.”

  • Juan Morales Galera: “Fundamental las calculadoras. Tenía una Casio fx-570 viejísima y luego me compré una Casio fx-991SPX II (26,90 euros), tiene algunas funciones más, es más rápida y más intuitiva, pero las dos funcionan a la perfección. No me compré gráficas porque no están permitidas en los exámenes. Me decanté por este marca porque es la típica. Me explico : si estoy en la biblioteca estudiando y no sé hacer un cálculo estadístico, solo tengo que preguntar a algún compañero porque todos utilizaban una Casio — que por regla general, aun siendo diferentes modelos, funcionan de igual manera —. Y por internet, en YouTube y de más hay miles de tutoriales de calculadoras Casio. Para mi día a día me hice con un ratón inalámbrico para que el cable no entorpezca cuando estés con papel y boli. También es esencial el móvil, que me ha salvado de más de un aprieto, un buen móvil Android por temas de compatibilidad.”

  • Yassine Ouazzani: “En mis estudios en general lo que hace falta tener un disco duro externo debido al peso de ciertos ficheros y una impresora ya que muchas veces se deben de imprimir documentos al último momento y las copisterías no siempre están abiertas. También es conveniente llevar siempre un pendrive a clase. Hoy en día ya no se usan tanto pero sigue habiendo algunos profesores que permiten el uso de calculadoras gráficas o programables en sus exámenes. Para mí el accesorio más importante es un smartphone con Whatssap y acceso a Drive o Mega, en el que se comparten todos los apuntes y con el que se pueda tomar fotos en clase si necesario.”

  • Álvaro Zornoza Uña: “Una buena calculadora. En algunas asignaturas HP50G que es programable e incluso puedes meter alguna chuleta. Para el resto, con la típica Casio que resuelve sistemas de ecuaciones lineales o ecuación de tercer grado es suficiente y no tienes que gastarte más de 30 euros. Me gustaría destacar, aunque no sea un dispositivo, la importancia de utilizar la nube. Me da igual Drive Dropbox, Office 365, pero es imprescindible.”

  • Joaquín Jiménez Rubia: “Lo que no te puede faltar es un ratón porque cuando vas a utilizar ya programas de diseño de planos o de cartográfica, el panel táctil aunque sea muy bueno, no vas a tener la misma precisión. Y si es inalámbrico mejor aun, por la comodidad que da. Yo uso un ratón muy sencillo y barato de gaming, el TOPELEK (15,19 euros)”.

Entonces, ¿Qué comprar para estudiar una ingeniería?

Ordenadores

Tras repasar nuestras experiencias como estudiantes de ingeniería, ya solo nos queda concluir con lo que nos parece más importante. Queremos destacar que, si tienes dudas sobre qué comprar, lo mejor es que preguntes a personas que hayan estado en la misma situación y que observes a tus compañeros, de modo que puedas analizar sus ventajas e inconvenientes.

Como hemos visto a lo largo del artículo, muchos hemos ido evolucionando, la tecnología ha avanzado y por qué no decirlo, nos hemos equivocado y cambiado de idea.

Aunque los cinco estudiantes que hemos entrevistado han terminado (o están a punto de hacerlo) recientemente, sus universidades y carreras son diferentes. Asimismo, también hay divergencia en cuanto preferencias. Pero todos están de acuerdo en que un ordenador es por el momento el equipo más recomendable y que es necesario que disponga de hardware potente a nivel de procesador y RAM.

Si no vas a moverte demasiado y en tu facultad hay equipos, un ordenador de sobremesa puede ser un acierto. Pero si vas a trabajar en movilidad, un ordenador portátil potente pero ligero y con buena autonomía parece ser el caballo ganador. Cuestión de gustos y de uso.

Estas son las recomendaciones de nuestros entrevistados sobre qué comprar para estudiar una ingeniería:

  • Sicilia González Gil de Gómez: “Si se invierte en algo, es en un ordenador portátil con una buena tarjeta gráfica y lo suficientemente potente para tirar de programas de diseño gráfico tan pesados como los que se usan en ingeniería. Cuando estas trabajando con SolidWorks o AutoCAD el ordenador ha de ir “ligero”. Si no el trabajo puede hacerse insufrible.”

  • Juan Morales Galera: “Ahora compraría un i5, con toda la RAM posible, tarjeta gráfica normalita y SSD. Eso sí 13″ en vez de 15” y cuanto más fino y ligero, mejor. Nada de ordenador gaming MSI o Asus gigantes. Sé lo que es llevar un portátil de 2kg a la espalda y no quisiera volver a repetirlo en vida. Y si lo cuidas bien, yo creo que con un i5 de estas generaciones vas sobrado. Al final, programas de muchos recursos no utilizas salvo en contadas ocasiones.”

  • Yassine Ouazzani: “RAM, procesador y tarjeta gráfica. Es necesario tener bastante memoria RAM ya que la modelización de mallas en 3D puede ser costosa computacionalmente. Sería necesaria una tarjeta gráfica correcta también, aunque los trabajos que hemos hecho a nivel de estudiante de grado no requieren tanto como algunos videojuegos recientes. Con respecto al procesador un i5 es suficiente, aunque es preferible un i7. Pienso que es necesario un equipo con una pantalla que tenga una resolución correcta. Un 17 pulgadas estaría muy bien, sin embargo debido a su peso y tamaño no es fácil llevarlo a todas partes, por eso optaría más bien por un 15 pulgadas. Con respecto a la batería debe de ser duradera. Un ordenador con buena autonomía sirve si uno se pasa el día entero en la universidad. Con respecto a lo que se encuentra hoy en día en el mercado aconsejaría un MSI o un MacBook Pro 15 pulgadas — con tarjeta gráfica Nvidia, mucho mejores que las de antiguos Macs —.”

  • Álvaro Zornoza Uña: “Yo apostaría por un portátil con Windows. La solución alcanzada tiene que ser lo suficientemente portable — 13.3″ o 14” máximo — para poder trasladarlo de un sitio a otro. Por otro lado, que no pesar más de 1,5 kg. No se puede comprometer la potencia, es decir, se necesita un ultrabook con las prestaciones de un portátil gaming porque hay programas que lo van a requerir (AutoCAD, Matlab, etc). Por último la batería, en ingeniería lo normal es tener mañana y tarde — teoría y prácticas — por lo que necesites que el ordenador aguante todo el día o al menos media jornada para poder cargarlo durante la comida.”

  • Joaquín Jiménez Rubia: “Podría decirte que mi dispositivo perfecto sería un i9 con 64 GB de RAM y una tarjeta gráfica de 4 GB, vamos un gaming como los que yo veo a los de ingeniería informática, pero en realidad no necesitas nada de eso. Necesitas un portátil que te dure bastante la batería y que sea rápido, especificando, yo no compraría un portátil no más potente de un i5 con 8 GB de RAM con un SSD porque no lo vas a amortizar, con eso es suficiente para los programas que se utilizan en la universidad. Un SSD fundamental para no desesperarte con Windows eso sí, y bueno si vas andando a la universidad a diario ya entonces miraría el peso.”

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Nota: algunos de los enlaces aquí publicados son de afiliados. A pesar de ello, ninguno de los artículos mencionados han sido propuestos ni por las marcas ni por las tiendas, siendo su introducción una decisión única del equipo de editores.

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